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En 1955, un grupo de vinicultores artesanales de la región de Borba, en Alentejo (Portugal), decidió unirse para fundar la Adega Cooperativa de Borba. Su objetivo era fortalecer el sector vitivinícola local mediante el acceso a mejores recursos productivos, asegurando la calidad del producto en el mercado, invirtiendo en nuevas tecnologías y desarrollando marcas comerciales sólidas. Además, promovieron buenas prácticas agrícolas y garantizaron condiciones sostenibles para sus viticultores asociados.
Desde sus inicios, Adega de Borba ha sido pionera en la región del Alentejo, convirtiéndose en un referente tanto para vinicultores como para consumidores y la comunidad vitivinícola en general. Actualmente, la cooperativa está formada por 250 viticultores, que cultivan 2,260 hectáreas de viñedos, donde el 70% de la producción corresponde a uvas tintas y el 30% a uvas blancas. Cada viticultor se distingue por su compromiso con la producción de uvas de alta calidad, manteniendo viva una tradición enraizada en el conocimiento ancestral del cultivo de la vida. Con una visión de futuro, ha expandido su portafolio y exporta sus vinos a más de 45 países, consolidando su posición como líder en la región del Alentejo. Su evolución combina el respeto por la tradición con el uso de tecnologías innovadoras en el ámbito agrícola y productivo, garantizando la sustentabilidad y la excelencia en cada botella.

Viticultura

La región de Alentejo en Portugal es una zona agrícola ancestral que data de la época medieval, con
el cultivo de huertos frutales, maderables y cereales, tenía el cultivo de la uva como un
complemento, ya en el siglo XVII la región se convirtió en un factor de desarrollo económico para
el país y en ese entonces inició la fama del vino de la subregión de Borba (Alentejo cuenta con 8 sub
regiones que cuentan con el sello DOC, “Denominación de Origen Controlado”).
La subregión de Borba, situada en un altiplano sobre los 400 Mts y consta de extensos terrenos
ondulados, poblados por olivares, alcornoques y viñedos, que gozan de un microclima sui generis,
con alta pluviosidad, noches frescas y mañanas rociadas, con muchas horas de sol, que además
convive con veranos secos y calientes, acumulando factores que influyen en los ciclos de cultivo y
vendimia.
Los suelos son un macizo calcáreo y de esquisto que tienen alta capacidad de almacenamiento de
agua y que ayuda a la fertilidad de los cultivos.